Si no cambiamos las cosas, podemos imaginar el futuro desde el presente que vivimos. Mujeres con cada vez más baja autoestima con relación al funcionamiento íntimo de su cuerpo. El fracaso del ser femenino, en cuerpo y alma, en un momento culmen de su vida: el parto y el nacimiento de sus hijos.
¿Tiene sentido abogar por una disminución de las tasas de cesáreas? Según MIchel Odent, intentar reducir las cesáreas sin que haya habido previamente un cambio profundo en los modelos de atención al parto podría resultar muy peligroso. Y es que, mientras no se entienda la fisiología del parto; mientras no se comprendan y respeten las necesidades de intimidad y seguridad que las mujeres requerimos para parir como mamíferas, parece poco probable que las cosas cambien. La cesárea se vende como un nuevo estilo de nacer, Pero las implicaciones de esta transformación para la humanidad podrían ser desastrosas, como señalan los teóricos de la "cientificación del amor". Según estas teorías, el nacimiento medicalizado, la separación rutinaria de madres y bebés tras el nacimiento, la negación de los aspectos primales de la especie humana darán lugar (si no está sucediendo ya) a sociedades cada vez más violentas, fruto de alteraciones en la capacidad de amar de sus individuos. Así el propio Odent se pregunta: ¿Podrá la humanidad sobrevivir en la era de la cesárea segura? ¿Podrá sobrevivir la especie humana sin amor?
(Extraído de la
obra de Ibone Olza y Enrique Lebrero: ¿Nacer por cesárea?,
Ed. Granica).
