El cuarto trimestre de gestación
(Extraído de la Web "Lactando")
Un pediatra americano que se llama Harvey Karp que escribió un
libro que se llama "The Happiest Baby on the Block" (El bebé mas
feliz de la cuadra, o quizás suene mejor del vecindario........una
"cuadra" en mi pais es una manzana, una medida de
superficie). Creo que aunque no esté del todo en lo
cierto, tiene una forma muy imaginativa de explicar esas primeras
semanas de la vida del bebé y lo que es mas importante, imbuye de
razón y sentido todos nuestros comportamientos naturales hacia con
el bebé. Comportamientos, por otra parte, que suelen atacar la
mayoría de las personas de nuestro entorno.
Resumiendo muy, mucho, Karp cree que los humanos necesitamos un
cuarto trimestre de gestación. Que lo que muchas veces etiquetamos
como un bebé "sobrestimulado" que llora mucho, es en realidad un
bebé que echa de menos los ruidos (bastante ensordecedores) de la
barriga, el movimiento constante,
lo apretado del útero, etc. Para un bebé recién nacido, que lo
mezan en brazos 12 horas al día, significa una disminución del 50%
del tiempo al que están acostumbrados!!
Partiendo de la base que los bebés tienen un "reflejo
calmante", innato, Karp a través de una técnica que él denomina
"las cinco S" (por las siglas en inglés) pretende estimular ese
reflejo. Las cinco S son:
"swadddling" o envolver, acurrucar; "side or stomach position" o
postura de lado o de barriga; "shushing" o el ruidito que se hace
para acallar a alguien: shshshshsh; "swinging" o mecer; y por
último "sucking" o succionar, chupar.
Si os fijáis no es nada mas que la explicación de lo que muchas
madres lactantes hacemos instintivamente: cogemos al bebé, lo
acurrucamos apretadido en nuestros brazos, le ponemos de lado,
barriga con barriga, muchas veces le susurramos cositas al oído,
les mecemos y les ofrecemos el
pecho.
Al parecer hay que hacer todo esto con suavidad, sin movimientos bruscos y en ese orden, y al final, si el bebé no quiere el pecho se le puede ofrecer un chupete. A mí la primera vez que oí esto me pareció increíble que alguien hubiese escrito un libro sobre el tema.....y mas todavía, que hubiese gente que lo comprase. No es que me parezca equivocado o mal, sino simplemente obvio. Desgraciadamente, muchas de nosotros ahora damos a luz sin haber estado en estrecho contacto con un sólo bebé en la vida y libros como ese nos abren los ojos. Lo cuento aquí porque talvez le pueda ser útil a alguna mamá y porque lo del cuatro trimestre me parece una manera atractiva de explicar el por qué los bebés recién nacidos necesitan tanto contacto corporal.
Una traducción (no literal).
El gran desalojo. Especulaciones sobre por qué nuestros bebés no se pueden quedar otros tres meses en la barriga.
Durante el siglo pasado, los arqueólogos han logrado formarse una idea bastante aproximada de la evolución de nuestra especie durante los últimos cinco millones de años. Sin embargo es poco lo que se sabe sobre las razones por las cuáles los bebés humanos nacen tan inmaduros.
Karp cree que nuestras madres nos han tenido que desalojar antes de tiempo por que nuestros cerebros han crecido demasiado. Durante millones de años de evolución el ser humano pasó de ser cuadrúpedo a ser bípedo, es decir, a caminar sobre sus miembros inferiores, las piernas. Con eso la pelvis de las mujeres se estrechó, estrechando así mismo el canal del parto. Al mismo tiempo, el cerebro de los humanos creció y creció, haciendo el parto mucho mas difícil. Esto habría podido acabar con la detención del crecimiento cerebral, pero se sucedieron cuatro adaptaciones que permitieron que nuestro cerebro siguiese creciendo y desarrollándose.
1) Nuestros fetos desarrollaron cerebros básicos, que contenían solamente los instintos mas simples y necesarios como chupar, respirar, eliminar pis y caca, etc.
2) El diseño de la cabeza se desarrollo de tal forma que permitiese su salida por el canal del parto. Por un lado un cerebro comprimible y cráneo suave, con los huesos sin soldar, que se podía alargar lo suficiente para pasar por la vagina. Y por otro, una piel resbalosa, orejas blandas, plegables y una barbilla y nariz pequeñísimas.
3) Durante el parto el bebé realiza unas serie de rotaciones que facilitan su salida a través de los diez centímetros de dilatación del cuello cervical.
4) Los bebés de grandes cerebros tenían menos probabilidades de atascarse en el canal del parto si nacían un poco prematuros.
Hoy en día las madres damos a luz unos tres meses antes de tiempo para asegurarnos un buen parto... y el bebé nace muy inmaduro. Ahora bien, este "desalojo" precoz no suponía un riesgo para el bebé, pues los humanos prehistóricos tenían las capacidades necesarias: posición erecta y destreza manual suficiente, para mantener a sus crías calentitas y acurrucadas. Se inventaron ropas y métodos (los rebozos) para imitar el vientre materno.
El enorme trabajo que supone el imitar el útero materno fue el precio que nuestros ancestros de la Edad de Piedra tuvieron que pagar para poder parir con seguridad, sin embargo en siglos recientes muchos padres han tratado de evadir esa responsabilidad .
Los padres modernos aún queremos que nuestros bebés tengan cerebros grandes y que nazcan después de sólo nueve meses, pero no queremos alimentar a nuestras crías tan seguidos ni llevarlos encima todo el día. Algunos "expertos" insisten en que los bebés deben comer cada tantas horas, que deben de dormir durante toda la noche y que deben aprender a calmarse por sí solos. Como canguros que impiden la entrada a la bolsa , los padres que apoyan esas teoría niegan lo que madres y padres por miles de millones de años han proporcionado a sus hijos.
Eso es lo que dice Harvey Karp. Supongo que se pueden rebatir sus teorías, pero no dejan de tener algo de sentido común.
Y en cuanto a mi post anterior en donde dije que en algún momento me imaginé que tener a un bebé durante los primeros días era como tener un perrito, no creo que haya sido una comparación muy afortunada. No, no me esperaba para nada una mascota. Tuve a mi hija con 33 años y era conciente de mi responsabilidad, lo que quise decir es que tenía una serie de ideas preconcebidas, totalmente equivocadas de lo que serían las primeras semanas: tranquilidad, silencios, breves interrupciones en mi vida "normal" para alimentar -rápida y eficientemente- y cambiar al bebé. No me sorprendieron siquiera las malas noches....me sorprendieron los días de dedicación tan intensa. La falta de control, lo imprevisible de mi hija. Creo que eso es lo que desorienta a las nuevas madres. Comparados con la avalancha de literatura que describe al bebé perfecto como aquel que duerme x número de horas y come x número de veces, los testimonios reales de un día normal de un bebé normal, no abundan. Y al igual que al dar a luz, ayuda saber lo que está pasando y lo que va a pasar para el desarrollo normal del parto, el tener unas expectativas mas reales de esos primeros días creo que ahorraría muchísima ansiedad a los nuevos padres y madres.
Aclarada mi "odiosa" comparación...... me voy a la cama
Lavinia Belli
CONSULTORA INTERNACIONAL de LA LIGA DE LA LECHE