El parto en casa: ¿la ola del futuro?
Trabajo como enfermera en atención al parto, doula y educadora prental. Nunca me he sentido tan deprimida. Me siento infravalorada como enfermera y frustrada como doula. Preparo a las mujeres para tener un parto que, siendo realistas, no van a poder tener. Después de 25 años he llegado a la conclusión de que si las mujeres quieren dar a luz de una manera natural, tienen que hacerlo fuera de un hospital típico. Los cuidados médicos que rodean la maternidad no sólo restringen las habilidades de las mujeres para dar a luz; tampoco nos permiten realizar nuestras funciones como enfermeras, doulas y educadoras en el ambiente restrictivo de un hospital tradicional. ¿Es realista creer que el nacimiento pueda tener lugar fuera del entorno del hospital?
Tus frustraciones reflejan el hecho de que nuestro sistema de cuidados maternales no está funcionando adecuadamente. La medicalización del nacimiento ha privado a las mujeres de su capacidad de elección, su confianza y el exquisito placer de trabajar duramente en el parto y de ser premiadas por ese sagrado trabajo. Cada vez es más difícil para las enfermeras, doulas y educadoras prenatales realizar su importante trabajo. Nuestro sistema tiene una tasa de cesáreas del 29.1% (Centers for Disease Control and Prevention, 2005) y de un número cada vez mayor de mujeres traumatizadas por la experiencia de sus partos. Los hospitales no han hecho del parto un acontecimiento más seguro para madres y bebés. Hemos estado tratando de arreglar un sistema que no funciona durante más de medio siglo. Estar rodeadas por miembros de la familia en una bonita habitación no evita que la mayoría de las mujeres pasen sus trabajos de parto ”atadas” a un monitor y a una vía intravenosa; sin poder beber ni comer, dando a luz tumbadas boca arriba y siendo sistemáticamente separadas de sus bebés. El informe Listening to Mothers (Declercq, Sakala, Corry, Applebaum, & Risher, 2002) muestra que sólo las mujeres (menos de un 1%) cuyos partos tuvieron lugar fuera del hospital, cumplieron las seis prácticas propuestas para promover, proteger y apoyar el nacimiento normal. El nacimiento en casa o en una maternidad pequeña y atendido por matronas es un sistema que funciona y que, de hecho, aún se practica en muchas partes del mundo. Tendría sentido volver a un sistema de atención al parto basado en la matronería tradicional pudiendo contar con los avances médicos disponibles hoy en día en caso de que sean necesarios.
¿Es seguro dar a luz en casa? La respuesta a esta pregunta requiere de una comprensión previa de lo que ocurre cuando el nacimiento se hospitaliza. Cartwright and Thomas (2001) sugieren que los obstetras ganan poder al ofrecer medios para reducir el riesgo y la incertidumbre. La percepción del riesgo puede crearse o incrementarse al definir hechos cotidianos como peligrosos o exagerando pequeños riesgos. La primera vez que el parto comenzó a atenderse en los hospitales a cargo de médicos, éstos exageraron los riesgos del parto, aumentando la importancia de pequeños riesgos y creándolos donde no los había. Últimamente, la medicalización del nacimiento ha incrementado los miedos de las mujeres y solidificado el poder de los obstetras (Cartwright & Thomas, 2001; De Vries, 1992). Pero la medicalización no ha hecho del parto un acontecimiento más seguro. El rápido aumento del número de cesáreas demuestra lo contrario.
La revisión sistemática de “The Cochrane Library” sobre el nacimiento en casa fue realizada en 1998 y actualizada en el 2004. Los meta-análisis de Olsen ( Olsen & Jewell, 2006) apoyaron la seguridad del parto en casa y el hecho de que disminuían ciertas intervenciones como la inducción, la episiotomía y las cesáreas. La revisión Cochrane (Olsen & Jewell, 2006) concluyó que no existe evidencia suficiente que apoye que los partos hospitalarios sean más seguros para mujeres sanas y con embarazos de bajo riesgo.
Hay tres recientes estudios que merecen ser analizados. Janssen et al. (2002) realizaron un estudio prospectivo examinando los resultados de los nacimientos planificados en casa en comparación con los nacimientos hospitalarios tras la regulación de la matronería en la Columbia Birtánica. Los investigadores compararon 862 nacimientos planificados en casa (todos atendidos por matronas) con nacimientos hospitalarios (571 atendidos por matronas y 743 por obstetras). Las mujeres tenían similares niveles de riesgo. Las tasas de mortalidad perinatales fueron similares, pero las mujeres que dieron a luz en casa recibieron menos epidurales, menos inducciones y menos episiotomías (los partos hospitalarios atendidos por comadronas obtuvieron similares resultados). No hubo un incremento del riesgo de muerte maternal o neonatal asociadas al parto en casa.
Johnson and Daviss (2003) identificaron una serie de errores en el estudio de Pang, Heffelfinger, Huang, Benedetti, and Weiss (2002) sobre los nacimientos en casa en el estado de Washington. El estudio de Pang y colaboradores produjo una gran conmoción cuando concluyeron que parir en casa incrementaba notablemente los riesgos del nacimiento. Johnson y Daviss identificaron que en los certificados de nacimiento a partir de los cuales se habían obtenido los datos no existía ninguna indicación acerca del lugar planeado de nacimiento, por lo que probablemente se incluyeron nacimientos de alto riesgo ocurridos sin planificación previa ni atención fuera del hospital.
La evidencia que apoya la seguridad del parto en casa en mujeres sanas de embarazos de bajo riesgo continúa en aumento.
El estudio de Johnson and Daviss's (2005) “Resultados de Nacimientos Planificados en Casa con Matronas Profesionales Certificadas: Extenso estudio Prospectivo en Norte Améroca” es el mayor estudio sobre el parto en casa realizado hasta el momento. Es un estudio prospectivo de cohorte de 5.418 partos domiciliarios (el 98% de los cuales fue atendido por comadronas certificadas en los Estados Unidos y Candá). Los partos domiciliarios planificados tuvieron las mismas tasas de mortalidad neonatal e intraparto que los partos de bajo riesgo atendidos en hospitales, pero una menor tasa de intervenciones. La tasa de cesárea en los nacimientos en casa fue de 3.7%, substancialmente inferior que en los partos hospitalario. En los partos en casa el nivel de satisfacción es mucho mayor y sólo menos del 12% de los casos requirieron traslado al hospital.
Aunque se requieren más estudios sobre la seguridad del parto domiciliario, la evidencia que apoya la seguridad del parto en casa para mujeres sanas de bajo riesgo continúa en aumento. Enkin et al. (2000) consideran que: “Las mujeres que no presentan ningún factor que contraindique el parto en casa y que prefieran planificar un parto atendido en casa con facilidades de un traslado hospitalario en caso necesario, no deberían ser convencidas de los contrario”.
La sabiduría del parto en casa.
¿Es inteligente dar a luz en casa? Creo que es necesario
escuchar lo que las mujeres opinan. Las mujeres que han dado a luz en casa
tienen impresionantes historias que contarnos. Sus historias reflejan una
profunda confianza y disfrute. El miedo, la rabia y los traumas están por
completo ausentes de sus narraciones [...]
El primer parto domiciliario que atendí cambió mi vida y la de mi familia (Lothian, 2002). En estos momentos estoy llevando a cabo un estudio cualitativo de la experiencia del parto en casa, entrevistando y pasando tiempo, no sólo con mujeres que han dado a luz en sus casa, sino con sus comadronas. Estoy impresionado por el entusiasmo con el que las mujeres y las comadronas cuentan sus experiencias y por la increíble influencia que tienen en cualquiera con el que la comparten. ¡Su satisfacción es contagiosa!
El estudio de O'Connor's (1995) sobre el parto en casa en Irlanda fue revolucionario. Entrevistó a 138 mujeres que habían dado a luz en casa, la mayoría de ellas habiendo tenido que pelear para lograrlo, y la mayoría habiendo sufrido una experiencia traumática previa. En Irlanda, donde el parto domiciliario no es habitual, estas mujeres plantearon sus decisiones como un modo de enfrentarse al control de los obstetras del parto, una manera de evitar intervenciones innecesarias y un modo de hacerse oír y sentirse apoyadas. En el prefacio del libro de O'Connor, Sheila Kitzinger dice: “Sólo cuando la mujer controla el terreno en el que va a dar a luz puede recuperar su maternidad.”
Haciendo del parto domiciliario algo normal.
¿Es posible que el parto en casa se convierta en habitual? [...] Lo primero que tiene que ocurrir es que la mujer contemple el parto en casa como una opción segura. De hecho, en ciertas condiciones, dar a luz en el hospital puede incrementar ciertos riesgos para madres y bebés. Pero aunque las mujeres decidieran dar a luz en sus casas, no sería un camino fácil. En un comienzo, no habría suficientes matronas y los servicios de maternidad deberían reorganizarse para para proporcionar los cuidados necesarios en caso de que surjan problemas. Y, por supuesto, los médicos en los hospitales ejercen un tremenda presión para evitar que esto ocurra. Los partos domiciliarios atendidos por matronas son más rentables económicamente que los partos hospitalarios atendidos por obstetras, por lo que el dinero lo perderían directamente los hospitales y obstetras privados.
Judith A. Lothian, PhD, RN, LCCE, FACCE