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Se
estima que aproximadamente una de cada
cinco o de cada cuatro mujeres españolas
dan a luz por cesárea. En la mayoría de
los casos la intervención se decide de
manera urgente por problemas en el parto.
Esto conlleva que se puedan dar
situaciones de verdadero estrés o incluso
miedo por la vida de la madre o del niño.
Por eso la recuperación es lenta y no sólo
depende de los aspectos físicos.También
hay que cuidar el lado psicológico.
Algunas madres aceptan bien la
intervención y se recuperan sin problemas.
Pero para otras mujeres el impacto puede
llegar a ser muy fuerte, aunque raramente
lo llegan a hablar porque se sienten
culpables de no estar felices en el
nacimiento de sus hijos.
"Nunca
imaginé que pudiera tener problemas para
parir. Despues de 6 horas de parto dijeron
que la vida del niño corría serio peligro.
Pasé mucho miedo, incluso pensé que me iba
a morir. Mi marido tuvo que esperar fuera.
Nada más nacer se llevaron a mi hijo,
apenas lo di unos segundos. Mientras me
cosían me sentí tremendamente triste y
sola, los profesionales apenas me dijeron
unas palabras.". M.P.
Las circunstancias que
rodean una cesárea pueden ser muy
estresantes para la mujer y para su
pareja. Toda situación de riesgo vital
conlleva un estrés psicológico grave. A
veces los profesionales de la salud no son
conscientes del sufrimiento psicológico
que estas situaciones pueden generar.
Muchas mujeres que han tenido una cesárea
urgente cuentan como en las semanas o
meses que han seguido al nacimiento han
revivido los momentos del nacimiento en su
cabeza como si de una película se tratara.
A menudo pueden experimentar además
tristeza o rabia, pero puede ser que no
exterioricen estos sentimientos ya que los
que le rodean suponen que está feliz
porque que ha sido madre. Empezar a
exteriorizar estos sentimientos de
tristeza es el primer paso hacia la
recuperación. Por otra parte, si la mujer
ya sabía que el niño iba a nacer por
cesárea probablemente la intervención haya
sido menos traumatizante.
"Pensaba
que sería el día más feliz de mi vida y
fue uno de los peores. Cuando me llevaron
a la habitación ni siquiera tenía ganas de
ver a mi hija. Creo que soy una mala madre
por no estar feliz a pesar de tener una
niña preciosa." M.C.
El tener que dar a luz
por cesárea puede suponer una pérdida: el
nacimiento soñado no ha sido como se
pensaba. (esto también puede suceder
cuando el parto, a pesar de ser vaginal,
ha sido traumático). Incluso cuando la
cesárea ha permitido que el niño nazca sin
problemas la madre puede estar triste por
no haber tenido un parto natural. Esta
tristeza no significa que no quiera al
hijo cómo la que más. Otro factor que
puede incrementar la tristeza es la propia
debilidad que la operación genera. Una
cesárea es cirugía mayor abdominal y
encima nada más salir de la anestesia hay
que ocuparse de un recién nacido. Si
encima se ha perdido mucha sangre en la
intervención, y si en la clínica la madre
no consigue descansar bien, la situación
de agotamiento hace que todos los
sentimientos de tristeza aumenten,
pudiendo llegar a causar una clara
depresión.
"Me siento fracasada y
frustrada por no haber parido. Por
ridículo que parezca también pienso que he
decepcionado a mi marido. Creo que la
culpa fue mía por no haber hecho una buena
preparación al parto".
El parto es mucho más
que la llegada al mundo de un hijo. Es
también un momento crucial en la vida de
muchas mujeres. Desde que tenemos la
primera regla se nos dice que así podremos
tener hijos y el parirlos es algo innato
en nosotras. El tener que parir por
cesárea puede motivar que la mujer sienta
que su cuerpo le ha fallado o incluso que
es culpable de no haber cuidado bien al
hijo que llevaba dentro. Estos
pensamientos pueden ser obsesivos:
continuamente se le da vueltas al tema
pensando que se podía haber hecho para que
las cosas fueran de otra forma. Una forma
de aliviar estos sentimientos es hablar
con los profesionales que atendieron el
parto o incluso con otros médicos o
matronas que pueden ayudar a entender
mejor lo que sucedió.
Muchas veces el padre
también se ha llevado un buen susto y
puede estar preocupado por la recuperación
de su mujer o por los futuros embarazos. O
puede ser que no entienda la tristeza de
su mujer si el niño está perfectamente.
Compartir estos sentimientos en la
intimidad permite aliviar los sentimientos
de culpa y aceptar que ser padre o madre
es en la realidad más complejo que en los
sueños pero también mucho más
enriquecedor.
"Deseamos más hijos, pero
yo me siento incapaz de volver a pasar por
una experiencia así. Sólo de ver el
hospital se me pone la carne de gallina.
No sé si algún día superaré esta situación"
Hablar de todos los
sentimientos que rodean una cesárea o un
parto traumático facilita el ir curando la
herida emocional. Los motivos que
generaron una primera cesárea no tienen
porque repetirse. Con el tiempo, el apoyo
de la pareja y con la información adecuada
se puede poner la experiencia en
perspectiva. La lactancia y el ver crecer
al hijo o hija son desde luego ayudas
valiosísimas para superar el trauma.
Aunque el siguiente embarazo puede estar
marcado por el miedo a que se repita, el
ir hablando del tema y el apoyo de la
comadrona o el ginecólogo sirven para
poder afrontar el nuevo nacimiento sin
miedos. Si los profesionales no muestran
este apoyo puede ser beneficioso el buscar
una segunda opinión o incluso el cambio de
equipo médico.
Ayudan a superar
la cesárea:
-
Descanso y tranquilidad. Cuando alguien
está convaleciente de la operación no
debería estar pendiente de recoger la
casa para recibir a las visitas. Por eso
puede ser aconsejable posponer las
visitas hasta que el bebé ha cumplido un
mes, por ejemplo, y dedicar todo el
tiempo posible a descansar.
-
Hablar
con los profesionales y preguntar todas
las dudas concernientes a la operación.
Incluso si la madre estuvo despierta
durante la cesárea puede no recordar
muchas de las cosas acontecidas. Si es
difícil localizar al profesional que
atendió el parto siempre se puede
solicitar un informe detallado o una
copia del historial médico.
-
Reconocer y aceptar los sentimientos de
pérdida o de tristeza si están
presentes. "Lo importante es que el niño
está bien" es uno de los comentarios más
repetidos tras una cesárea. Claro que
sí, pero también es importante
reconfortar a la madre y aceptar su
frustración si ella la siente así.
-
Hablar
con mujeres que han pasado por una
experiencia similar produce un alivio
importante. En internet existen foros
para apoyar a mujeres que busquen apoyo
para superar esta experiencia.
http://www.elistas.net/lista/apoyocesáreas.
-
De
cara a siguientes embarazos, saber que
no tiene porque volver a suceder. Se
estima que hasta un 80% de las mujeres
que han tenido una cesárea pueden tener
luego un parto vaginal. En Estados
Unidos incluso hay mujeres que han
parido después de dos o más cesáreas.
Los estudios demuestran
que los centros donde más se respeta el
parto natural tienen tasas más bajas de
cesáreas sin que ello incremente los
riesgos para la madre o el niño. Una buena
información y preparación al parto son la
mejor manera de evitar una cesárea
innecesaria.
Si hay que volver a
pasar por una cesárea se pueden pedir
algunos cuidados que facilitan la
recuperación física y psicológica.
Solicitar que el padre esté en la
intervención y pueda coger al bebé nada
más nacer, que la madre esté informada en
todo momento, o que se mantenga un clima
de silencio durante la cesárea permite
recuperar la sensación de respeto y cariño
que debería rodear todo nacimiento.
Dra. Ibone Olza
Médico-Psiquiatra
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