La episiotomía triplica el riesgo de incontinencia anal temporal
Un
estudio va a suscitar de nuevo la polémica sobre si la incisión en el perineo
durante el parto debería seguir haciéndose de forma sistemática. Al parecer,
la episiotomía aumenta las posibilidades de perder el control del movimiento
del intestino y de los gases en los meses después del nacimiento.
Las tijeras se han convertido en el instrumento quirúrgico más utilizado durante
el parto. Un 90% de las mujeres, aproximadamente, que dan a luz por primera
vez son sometidas a una episiotomía: la incisión en el perineo (la piel y
los músculos entre la vagina y el recto). Sin embargo, cada vez más estudios
están poniendo en tela de juicio su uso de forma sistemática en los paritorios
occidentales.
El último de ellos, publicado en el British Medical Journal , demuestra que
las mujeres a las que se somete a una episiotomía tienen el triple de riesgo
de sufrir incontinencia fecal y el doble de posibilidades de no controlar
los gases en los seis meses posteriores al alumbramiento que las que no sufren
este tipo de intervención.
Trabajos epidemiológicos previos han demostrado que la incontinencia anal
después de tener un hijo con corte quirúrgico es un hecho más frecuente de
lo que se presume: entre un 6% y un 10% de todas las parturientas padece este
problema, y entre un 13% y un 20% experimenta pérdida de control de los gases.
No obstante, la defensa de la episiotomía por parte de los especialistas se
basa, en sus beneficios: mayor rapidez en el parto, prevención de desgarros
y de futura incontinencia, protección contra la relajación de los músculos
pélvicos y sutura más fácil que cuando se produce una lesión de los tejidos
de forma espontánea.
CONTROVERSIA.- Ahora, Lisa B. Signorello, del Instituto Internacional en Rockville,
Maryland (EEUU), y sus colaboradores acaban de demostrar que «la episiotomía
no es un método efectivo para proteger el perineo y los esfínteres durante
el parto y perjudica a la continencia anal», según sus conclusiones. En el
nuevo trabajo se comparó a 209 mujeres que fueron sometidas a una episiotomía
en el parto, con 206 que no padecieron dicha incisión pero sí sufrieron, en
cambio, distintos grados de desgarros espontáneos (clasificados como segundo,
tercero y cuarto), y con 211 que bien no tuvieron desgarros (o éstos fueron
de primer grado), bien no fueron sometidas al corte quirúrgico. Todas eran
primíparas.
A los tres meses del alumbramiento, el 10% de las mujeres que dio a luz con
ayuda de las tijeras reconoció no controlar el movimiento del intestino, es
decir, casi el doble de mujeres que no fueron sometidas a la episiotomía.
A los seis meses, las que fueron intervenidas siguieron teniendo dos veces
más probabilidades de sufrir este problema que las que no experimentaron el
corte. En cuanto a la falta de control de los gases, a los tres meses, cerca
de un tercio de las parturientas del grupo de la episiotomía padecía este
trastorno, en comparación con una de cada cinco mujeres del grupo que no fue
intervenido. Pasados seis meses, las cifras eran del 25% frente al 10%, y
al 13% de aquéllas que sufrieron desgarros espontáneos.
El estudio recuerda que los efectos negativos del corte quirúrgico se produjeron
con independencia de la edad de la madre, el peso del recién nacido, el uso
de fórceps o de otro tipo de instrumental para ayudar en el parto o las complicaciones
que se presentaron durante el alumbramiento.
“Es muy importante revaluar la episiotomía como técnica que se realiza sistemáticamente
en los partos normales. Hay varios riesgos asociados a ella y la evidencia
científica reciente (incluido nuestro estudio) sugiere que el desgarro espontáneo
ofrece mejor recuperación y consecuencias menos severas que el corte quirúrgico»,
dijo a SALUD la directora del estudio.
En este sentido, José Zamarriego, presidente del Colegio de Médicos de Madrid
y ginecólogo, insiste en que la «episiotomía no debe hacerse por sistema,
sino siempre que esté indicada. Todos estos problemas se evitan si el corte
se realiza en la dirección adecuada, del tamaño necesario y cuando la sutura
se hace bien». No obstante, y en contra de la opinión de la doctora Signorello,
este especialista cree que la episiotomía es eficaz a la hora de prevenir
los desgarros y sus consecuencias. «El número de mujeres que tienen que someterse
a intervenciones para reconstruir la vagina, el recto o el útero no sólo ha
descendido, sino que éstas son más mayores y normalmente tuvieron sus hijos
en la etapa anterior a la obstetricia moderna».