“El parto es un fenómeno instintivo que hay que perturbar lo menos posible”
El médico critica el modo en que se produce la mayoría de los nacimientos. En la filosofía del parto respetado que defiende-la mujer tiene voz y voto, elige la posición más cómoda, busca la intimidad y hasta opta por parir en su propia cama, tal como hacían nuestras abuelas.
por Paola Galano
paolagalano@lacapitalmdq.com.ar
Las normas dicen que la mujer embarazada a punto de parir debe estar sujeta a una cama, atada a un suero, semi sentada y con anestesia. Si el trabajo de parto se extiende en el tiempo, muchos profesionales no dudarán en aplicarle de modo artificial la hormona de la oxitocina, con el fin de que las contracciones se aceleren y para en veinte minutos. Si el canal de parto es estrecho, tampoco dudará en realizar “la práctica quirúrgica más diseminada en el mundo”: la episiotomía. Es decir, hundir el bisturí en la vagina de la futura madre para ampliar el espacio y “ayudar” al bebé por nacer. Las cesáreas se programan con anticipación para evitar que los chicos nazcan un fin de semana y arruinen así los planes del obstetra. Tanta intervención médica, tanta tecnología aplicada al nacimiento, invirtió los roles. Los protagonistas del parto ya no son la mamá y el bebé, sino los equipos profesionales cada vez más entrenados en la rapidez.
Crítico de esta situación que terminó deshumanizando la llegada de un ser humano al mundo, Víctor Ibarguren propone volver a escuchar los tiempos de la naturaleza, que no son otros que los tiempos de la mujer. Sincero, dice:”Me parece que nuestra profesión es muy soberbia. Es tiempo de que cada uno de los profesionales que estamos a cargo de la asistencia de los partos revisemos nuestras prácticas, ver qué sirve y qué no, y hacer un balance con humildad”.
Inquieto, insatisfecho con la forma “institucional” que adquirieron los nacimientos en los hospitales y clínicas, Ibarguren empezó a informarse sobre los partos respetados, un concepto al que arribó de la mano del especialista francés Michel Odent y de su libro “Nacimiento renacido”, entre otros que consultó.
“Me pasaba que no sabía por qué cuando bajábamos a la sala de parto a una mujer que tenía dilatación completa de pronto se le iban las contracciones. Entonces, ¿qué hacíamos? Le poníamos un suero, le poníamos oxitocina y que pariera en veinte minutos. Después me di cuenta de que esto ocurría porque sacábamos a la mujer de la habitación en la que había anidado, El alerta y el estrés que eso producía le frenaba todo. Es que uno está entrenado en que el parto tiene que durar un tiempo determinado”, relata.
Como hembras mamíferas
“Los médicos no sabemos qué es la fisiología del nacimiento”, vuelve a criticar Ibarguren, que es integrante del equipo de obstetricia del Hospital Privado de Comunidad. “La gran mayoría de las veces el parto podría fluir solo”, es decir, sin necesidad de medicalización.
El médico llega a esta conclusión a partir de
observar a la hembras mamíferas. “Quien comanda el parto es el cerebro
primitivo, común a todas las hembras mamíferas. Pero la mujer como ser
racional tiene un cerebro nuevo, que es el cerebro del intelecto, donde
llega todo lo que nosotros somos capaces de aprender y
reproducir-explica-. El cerebro viejo es el que rige lo instintivo. Si
reconociéramos que el parto es un fenómeno instintivo que no se puede
controlar y que hay que perturbar lo menos posible seguramente habría
muchas menos complicaciones en el campo de la obstetricia".
Ibarguren señala que en el momento de dar a luz, las necesidades de la
mujer son dos: sentirse segura y no sentirse observada, tal como le
ocurre a todas las hembras mamíferas a punto de parir. "Los animales que
viven de día paren de noche y viceversa. Y buscan la intimidad. Una
hembra humana durante el trabajo de parto necesita sentirse segura sin
sentirse observada -agrega-. De la misma manera, una gata se aísla, pare
en un placard, en una canasta pero sola y sin que haya gente ni otros
animales. Si esa gata intuye el peligro su mismo cerebro troncal va a
hacer que se inhiba el parto. La gata va a generar adrenalina, que es la
hormona del estrés y el parto se va a reiniciar cuando vuelva a
encontrar seguridad. Las interferencias en el trabajo de parto son todos
estímulos que inhiben al cerebro primitivo".
-¿Desde un hospital, cómo se podría contribuir a cuidar la intimidad de
la parturienta?
-Hacer que la mujer para en penumbras o con poca luz, con poco ruido,
sin que haya portazos ni un montón de gente observándola, y que la
partera o el médico hablen lo menos posible, porque el lenguaje es el
principal estímulo que molesta. Y crear un clima amoroso. El
acompañamiento amoroso de la pareja es clave y también el de una mujer
que ya haya parido. Un parto respetado implica un entorno amoroso en el
nacimiento.
-¿En Mar del Plata, las futuras mamás aceptan parir de modo natural?
-No muchas, aunque sí creo hay mujeres que están buscando otras
alternativas, están buscando ser protagonistas. Yo soy optimista y creo
que es una cuestión de tiempo, porque el cambio viene de abajo, viene de
las mujeres. Todavía me parece que el parto respetado es para una
minoría, una minoría cultural más que económica, y que está empezando a
cobrar fuerza porque además son mujeres que vienen de malas
experiencias, de malos partos.
-¿Esta posibilidad de elegir que tiene la mujer en el parto respetado
también incluye la decisión de no permitir una episeotomía?
-Sí, también. La episeotomía es la práctica más difundida en el mundo.
Tiene sus motivos pero en la gran mayoría de los partos no es necesaria.
Es un corte que uno hace en el periné para ampliar el canal de parto y
acelerar la salida del bebé. El fundamento de su práctica es que
previene prolapsos y desgarros. Pero hoy no se sabe si los previene. Yo
las trivializaba, decía "es un corte", pero después observé que la mujer
continúa con dolor en la vagina durante el puerperio. Y hay mujeres a
las que les cuesta volver a retomar su actividad sexual. Cuando empecé a
formarme empecé a ser más respetuoso.
-Esta clase de nacimientos abarca la posibilidad de un parto en el
domicilio. ¿Es seguro parir en casa?
-Hay estudios que indican que un parto planificado en el hogar es
seguro, en general por ignorancia se lo ataca mucho. Todos piensan que
es inseguro y yo diría que es todo lo contrario, porque en el parto en
el domicilio no se va a intervenir y la mayoría de las complicaciones
que vemos en los hospitales son secundarias de intervenciones
innecesarias. En un parto natural no hay un goteo, no hay un suero, no
hay una anestesia, no hay una peridural. Y los que planifican el parto
en el hogar seguramente tienen un equipo de salud, porque el parto en el
domicilio es seguro pero con una asistencia, o de una comadrona, de un
médico o de dos parteras. Y en un parto domiciliario tiene que haber un
plan B: es decir, que pueda haber un traslado. Está en la pesquisa del
profesional ver en qué momento se puede hacer ese traslado. Pero es raro
que un parto en el domicilio se complique. Creo que un parto respetado
puede lograrse en una institución, por supuesto, pero en un domicilio es
donde está a pleno la fisiología verdadera.
Los efectos en el futuro adulto
Las consecuencias de vivir un parto intervenido o uno humanizado no sólo
las padece la madre, también el niño y el futuro adulto. "Michel Odent
dice que somos como nacemos y que para vivir mejor debemos nacer mejor",
señala el obstetra Víctor Ibarguren. "Se sabe que los niños nacidos en
partos que fueron agresivos como los instrumentales, en los que se usan
fórceps o ventosas, tienen más nivel de agresividad en la vida adulta",
agrega.
Además, comenta que algunos especialistas del exterior trataron de
relacionar los niveles de suicidio, de trastornos emocionales y
psíquicos con el modo en que nacieron estas personas. Y se comprobó que
en muchos casos esas pulsiones autodestructivas o depresivas
correspondieron con alumbramientos no del todo humanizados. "Parecería
que hay una causa-efecto", dice.