La referencia fisiológica
De todas las funciones corporales, el parto es sin duda la que sufre comúnmente el mayor número de perturbaciones por todas las culturas. La perspectiva fisiológica ofrece un punto de referencia que debemos tener en cuenta constantemente.
Durante el trabajo de parto el feto debe adaptarse repentinamente a alteraciones dramáticas en su entorno. Debe protegerse a sí mismo, particularmente por vía de segregación de hormonas como la noradrenalina y las endorfinas. Mucho antes de la industrialización del parto, el proceso del parto sufría ya perturbaciones por todas las culturas, aunque sólo fuera a través de creencias y rituales. Por esta razón debemos referirnos principalmente a la perspectiva fisiológica. Los fisiólogos observan aquello que es universal e intercultural. Ofrecen una especie de punto de referencia desde el cual los efectos de las desviaciones fisiológicas más comunes son más fáciles de entender.
Los Humanos como mamíferos _ Todos los mamíferos dan a luz gracias a la liberación repentina de un flujo de hormonas. Una de estas hormonas – llamada oxitocina – desempeña un papel fundamental. Es necesaria para contraer el útero para el nacimiento de los bebés y la expulsión de las placentas. Está implicada en la inducción del amor maternal: el componente principal de un verdadero ¢cóctel de hormonas del amor¢ (entre los otros componentes de este cóctel están las endorfinas, la prolactina, y la vasopresina).Todos los mamíferos también tienen la habilidad de liberar una hormona de emergencia – llamada adrenalina – cuyo efecto es detener la liberación de oxitocina. La hormona de emergencia adrenalina es liberada particularmente cuando existe un posible peligro.El hecho de que la adrenalina y la oxitocina sean antagonistas explica el que la necesidad básica de todos los mamíferos durante el trabajo de parto sea sentirse seguros. En el mundo salvaje, la hembra no puede dar a luz mientras haya la posibilidad de peligro, por ejemplo la presencia de un predador. En este caso es un ventaja segregar adrenalina, que trae más sangre a la musculatura esqueletal y aporta más energía para luchar o huir. También es una ventaja dejar de liberar oxitocina y posponer el proceso del parto. De hecho, existe una gran diversidad de situaciones asociadas con la segregación de la adrenalina. Los mamíferos liberan adrenalina cuando se sienten observados. Es de notar que todos ellos cuentan con estrategias específicas para no sentirse observados cuando dan a luz: la privacidad es por lo tanto otra de las necesidades básicas. La hormona de emergencia también se ve involucrada en la termo-regulación. En un ambiente frío uno de los papeles más conocidos de la adrenalina es inducir el proceso de vasoconstricción. Esto explica que, en el acto de dar a luz, los mamíferos deben estar en un ambiente lo suficientemente cálido, de acuerdo con la adaptabilidad de las especies.
Teniendo en cuenta que los humanos somos, mamíferos estas consideraciones fisiológicas sugieren que durante el trabajo de parto las mujeres necesitan sentirse seguras, no sentirse observadas y en un ambiente suficientemente cálido.
Las deficiencias humanas
Mientras que la perspectiva fisiológica puede identificar fácilmente las necesidades básicas de las mujeres durante el parto, también nos pueden hacer entender sin problemas las deficiencias humanas específicas en el periodo del nacimiento. Las deficiencias humanas están relacionadas con el tremendo desarrollo de esa parte del cerebro llamada neocórtex. El hecho de que podamos hablar, contar, y ser lógicos y racionales, es gracias a nuestro altamente desarrollado neocórtex.. Nuestro neocórtex es en origen una herramienta que sirve a las estructuras viejas del cerebro como un medio de apoyo a nuestro instinto de supervivencia. El caso es que su actividad tiende a controlar estructuras cerebrales más primitivas e inhibir el proceso del nacimiento ( y cualquier clase de experiencia sexual). La Naturaleza encontró una solución para superar esta desventaja en el periodo que envuelve al parto. Se supone que el neocórtex está en reposo para que las estructuras cerebrales primitivas puedan liberar más fácilmente las hormonas necesarias. Por eso las mujeres que dan a luz tienden a aislarse del mundo que las rodea; se olvidan de lo que han leído o de lo que han aprendido. Se atreven a hacer lo que las mujeres civilizadas nunca se atreverían a hacer en su vida social cotidiana (gritar, insultar, mostrarse maleducadas, etc.); se pueden encontrar adoptando de forma inesperada posturas cuadrúpedas a menudo primitivas. He escuchado a mujeres después del parto decir cosas como: ¢Estaba como en otro planeta¢. Cuando una mujer de parto esta ¢en otro planeta¢, quiere decir que la actividad en su neocórtex ha reducido. Esta reducción de actividad en el neocórtex es un aspecto esencial del proceso del parto en humanos. Este aspecto de la fisiología del nacimiento en humanos sugiere que una de las necesidades básicas de las mujeres de parto es ser protegidas contra cualquier clase de estimulación neocortical. En honor a la practicidad, sería útil explicar lo que esto significa y re-examinar los ya conocidos factores que pueden estimular el neocórtex humano.
El Lenguaje; particularmente el lenguaje racional, es uno de estos factores. Cuando nos comunicamos a través del lenguaje, procesamos nuestras percepciones con el neocórtex. Esto significa, por ejemplo, que si hay una comadrona, una de sus muchas cualidades debe ser la capacidad de mantenerse en un segundo plano y en silencio, y evitar particularmente preguntas precisas. Imagínense a una mujer en trabajo de parto avanzado, comportándose ya ²como si estuviera en otro planeta². Se atreve a gritar, se atreve a hacer cosas que jamás haría en otras circunstancias; se ha olvidado de lo que le han enseñado o de lo que ha leído en libros; ha perdido la noción del tiempo y ahora se encuentra en la inesperada coyuntura de tener que responder a alguien que quiere saber ¡a qué hora tuvo su primera contracción! A pesar de parecer extremadamente simple, probablemente tardemos mucho tiempo en re-descubrir que el acompañante al parto debe mantenerse en el mayor silencio posible.
Mucha luz es otro de los factores que estimulan el neocórtex humano. Los electroencefalógrafos saben que el rastro que explora la actividad cerebral puede ser influido a través de estimulación visual. Normalmente, todos cerramos las cortinas y apagamos las luces cuando queremos reducir la actividad intelectual para podernos dormir. Esto sugiere que, desde la perspectiva fisiológica, una luz suave debe generalmente facilitar el proceso del parto. También tardaremos mucho tiempo en convencer a los profesionales de la salud que esta es una cuestión seria. Es significativo observar que, tan pronto como una mujer entra en trabajo de parto y parece estar ²en otro mundo², empieza a adoptar de forma espontánea posiciones que tienden a protegerla contra todo tipo de estimulación visual. Por ejemplo se coloca en cuclillas, como si estuviera rezando. Además de reducir el dolor de espalda, esta postura tan común tiene numerosos efectos positivos, como eliminar la razón principal de angustia fetal ( la falta de presión en las venas principales que pasan por la columna vertebral) y facilitar la rotación del cuerpo del bebé.
Sentirse observados también puede considerarse otra causa de estimulación neocortical. La respuesta fisiológica a la presencia de un observador ha sido científicamente estudiada. De hecho, es de sobra conocido que todos nos sentimos diferentes cuando sabemos que estamos siendo observados. En otras palabras, la privacidad es una factor que facilita la reducción de control neocortical. Es irónico que todos los mamíferos no humanos, cuyo neocórtex no está tan desarrollado como el nuestro, comparten la misma estrategia de dar a luz en privado – aquellos cuya actividad habitual transcurre durante la noche, como las ratas, dan a luz generalmente durante el día, y al contrario, aquellos como los caballos que están en activo durante el día, tienden a dar a luz por la noche. Las cabras montañesas dan a luz en las zonas de montaña más inaccesibles. Nuestros parientes más cercanos los chimpancés también se separan del grupo. La importancia de la privacidad sugiere, por ejemplo, que hay una gran diferencia entre la actitud de una comadrona que se planta en frente de la mujer partera mirándola, y otra que se mantenga prudencialmente al margen, apartada en una esquina. También sugiere que deberíamos mostrarnos contrarios a introducir cualquier aparato que se perciba como un modo de observación, ya sea una cámara de video o un monitor fetal electrónico.De hecho, cualquier situación capaz de desencadenar un aumento en la segregación de adrenalina puede ser incluido en la lista de factores que tienden a estimular el neocórtex. Otra forma de concluir es decir que sentirse seguro es una necesidad básica.
Las dificultades mecánicas en el nacimiento de Homo Sapiens están también relacionadas con el desarrollo cerebral. Al término, el diámetro más pequeño de la cabeza del bebé (que no es exactamente una esfera) es aproximadamente el mismo que el diámetro más grande de la pelvis de la madre (que no es exactamente un cono). El proceso evolutivo ha adoptado una serie de soluciones para alcanzar los límites de lo posible. La primera solución fue acortar el embarazo lo más posible, de modo que, en cierta manera, el bebé humano nace de forma prematura. Además, recientemente hemos descubierto que la mujer embarazada puede, hasta cierto punto, adaptar el tamaño del feto a su estatura modelando el flujo de sangre y la disponibilidad de nutrientes para el feto. Por esta razón, madres sustitutas de estatura pequeña que son portadoras de embriones donados por padres genéticos de mayor estatura dan a luz a bebés mucho más pequeños de lo anticipado. Desde un punto de vista puramente mecánico, la cabeza del bebé debe estar lo más flexionada posible, de modo que el diámetro más pequeño esté presente antes de descender en espiral para salir de la pelvis materna. El nacimiento de los humanos es un fenómeno asimétricamente complejo, con la pelvis materna presentando el ángulo transversal más ancho en la entrada y el ancho longitudinal en la salida. Un proceso de ²amoldamiento² puede hacer variar ligeramente el cráneo del bebé si es necesario.
Nuestros Parientes Cercanos
Cuando mencionamos las particularidades mecánicas del nacimiento en humanos, no podemos evitar hacer referencia y compararnos con nuestros parientes cercanos los chimpancés. La cabeza de un bebé chimpancé al término del embarazo ocupa un espacio significativamente menor, y la vulva de la madre está perfectamente centrada, de forma que el descenso de la cabeza del bebé es tan simétrico y directo como es posible. Parece ser que desde que nos separamos de los otros chimpancés, y a lo largo de toda la evolución de la especie homínida, ha habido un conflicto entre caminar erectos y, al mismo tiempo una tendencia a desarrollar un cerebro de mayores proporciones. El cerebro del Homo moderno es cuatro veces más grande que el cerebro de nuestro famoso ancestro Lucy. Existe un conflicto en nuestra especie porque la pelvis que resulta de la adaptación a la postura erecta necesita ser estrecha para permitir que las piernas se cierren bajo la columna vertebral, lo cual facilita el traslado de fuerzas de las piernas a la columna cuando corremos. Una postura erecta es el prerrequisito para el desarrollo del cerebro. Podemos cargar grandes pesos en nuestra cabeza cuando estamos erectos. Los mamíferos cuadrúpedos no pueden hacer lo mismo. Aparentemente, esta es la razón por la cual el proceso evolutivo encontró otras soluciones en vez de una pelvis femenina más grande para hacer posible el nacimiento del ²simio de cerebro grande²: cuanto más rápido pudieran correr nuestros ancestros, más posibilidades tenían de sobrevivir.
Porqué los humanos somos especiales
Los fisiólogos se refieren constantemente a lo que aprenden de los mamíferos no-humanos. Esto nos lleva a tener en cuenta las diferencias principales entre humanos y otras especies. Una de las diferencias principales es que los efectos en el comportamiento maternal en un parto cuyo proceso ha sido disturbado son mucho más evidentes a nivel individual en mamíferos no-humanos. Un incontable número de experimentos con animales han confirmado que el comportamiento maternal sufre disturbios dramáticos con el uso de anestesia general. Hace casi un siglo, en Sudáfrica, Eugene Marais llevó a cabo experimentos para confirmar su intuición como poeta de que existía una conexión entre el dolor del parto y el amor maternal.(1) Estudió a un grupo de sesenta ciervos Kaffir, sabiendo que no había habido ni un caso de una hembra de ciervo en la manada que hubiese rechazado a su cría en los quince años anteriores. Seguidamente, suministró un poco de cloroformo y éter a las hembras de parto, y notó como las madres se negaban a aceptar a sus crías después del parto. El comportamiento maternal también sufre grandes disturbios con anestesia local. Alrededor de 1980, Krehbiel y Poindron estudiaron los efectos de la anestesia epidural entre un grupo de ovejas de parto.(2) Los resultados de este estudio pueden ser fácilmente resumidos: cuando las ovejas dan a luz bajo la influencia de anestesia epidural, no cuidan de sus crías. Hoy día, las cesáreas son bastante comunes en medicina veterinaria, particularmente a perros. Esto sólo es posible siempre que los humanos compensemos por el frecuentemente inadecuado comportamiento maternal, asistamos el proceso de amamantar y proveamos, si es necesario, leche canica de fórmula como sustitutivo. Los efectos de una cesárea en el comportamiento maternal de los primates están perfectamente documentados, porque varias especies de monos son utilizados como animales de laboratorio. Este es el caso del Macaco Cangrejero y del Mono Rhesus.(3) En estas especies, las madres no cuidan de sus crías tras una cesárea; el personal de laboratorio tiene que rociar el cuerpo del bebé con secreciones vaginales para intentar inducir en la madre el interés por su recién nacido. No necesitamos multiplicar los ejemplos de experimentos con animales y observaciones de veterinarios y de científicos que usan primates para convencer a nadie de que una cesárea – o simplemente la anestesia necesitada para la operación – puede alterar dramáticamente el comportamiento maternal en mamíferos en general. En este sentido los humanos somos especiales. Millones de mujeres en todo el mundo han cuidado de sus bebés después de un parto por cesárea o un parto con epidural. Sabemos porqué el comportamiento de los humanos es más complejo y más difícil de interpretar que el comportamiento de otros mamíferos, incluyendo a primates.(4) Los seres humanos han desarrollado formas de comunicación sofisticadas. Hablan. Crean culturas. Su comportamiento es directamente menos influenciable por el equilibrio hormonal y más por su entorno cultural. Cuando una mujer sabe que está embarazada, puede anticipar muestras de comportamiento maternal. Esto no significa que no podamos aprender de los mamíferos no humanos. La espectacular e inmediata respuesta en el comportamiento en animales indica que hay preguntas sobre nosotros mismos que deberíamos alzar.__En lo que concierne a los seres humanos, esas preguntas deben incluir términos como ²civilización² o ²cultura². Por ejemplo, si otros mamíferos no cuidan de sus bebés después de una cesárea, debemos preguntarnos: ¿Cuál es el futuro de una civilización futura nacida por cesárea?
Referencias:
1 – Marais EN. The soul of the white ant. Methuen. London 1937. 2 – Krehbiel D, Poindron P. Peridural anaesthesia disturbs maternal behaviour in primiparous and multiparous parturient ewes. Physiology and behavior 1987; 40: 463-72. 3 - Lundbland E.G., Hodgen G.D. Induction of maternal-infant bonding in rhesus and cynomolgus monkeys after caesarian delivery. Lab. Anim. Sci 1980; 30: 913. 4 – Odent M. The Scientification of Love. Free Association Books 1999 (2nd ed 2001