El negocio de los alimentos infantiles
Los riesgos derivados del empleo de alimentación artificial en los primeros tiempos de la vida, tanto para la salud de los niños cuanto de sus madres son suficientemente importantes como para exigir nuestra atención y preocupación.
El menor padecimiento de infecciones neonatales tales como la Enterocolitis Necrotizante, infecciones respiratorias y digestivas, alergias, alteraciones del crecimiento y déficit nutricionales diversos, pasando por diabetes infanto juvenil, tumores, cardiopatías isquémicas en la adultez u osteoporosis en la tercera edad, los hijos e hijas amamantados disfrutarán de un futuro más seguro y saludable.
Mientras tanto, sus madres padecerán menos probablemente cáncer de mama y ovario, anemia post parto, embarazos cercanos al último nacimiento, depresión puerperal, osteoporosis en la tercera edad, entre otras afecciones.
Visto entonces desde la perspectiva del riesgo que implica alimentar a un humano con leche de otra especie, aún el mejor alimento de reemplazo de la leche materna es en realidad una falsa opción.
Pero aquello que claramente constituye una amenaza para millones, es para otros pocos la oportunidad de un excelente negocio. Cada año, 11.000 millones de dólares estadounidenses son gastados en leches de fórmula (artificiales) para bebés en todo el mundo. Visto a la inversa, por cada niño o niña amamantado, las empresas de alimentos infantiles dejarán de percibir alrededor de US$450.
Las empresas productoras de alimentos infantiles, no obstante conocer suficientemente los riesgos a que se someten los bebés no amamantados y sus madres, despliegan una descomunal infraestructura para incrementar sus ventas. Marketing significa vender más. Y vender más significa lograr que más consumidores (en este caso bebés) consuman mayores cantidades de sus productos.
Despertar el deseo oculto...esa es la intención de la publicidad. Hacer sentir a la madre que su hijo puede ser tan bello como el de la fotografía; que su casa puede ser la misma que la del anuncio; que ella misma podrá verse tan encantadora como la que ahora observa en el afiche.
Esta industria de la alimentación de los primeros tiempos de la vida marchará sin tropiezos mientras existan madres y familias que, a la hora de tomar su decisión acerca de cómo alimentar a sus hijos e hijas, se encuentren influenciadas por las prácticas de promoción de las empresas de alimentos infantiles. La promoción de la Lactancia Materna, por lo tanto, choca frontalmente con la promoción de los denominados "sucedáneos de la leche materna".
Más allá de la decisión que finalmente la madre y la familia tomen acerca de la forma de alimentar a su hijo, es deber de la sociedad en su conjunto pero de los Estados en forma insoslayable proteger la libertad de elección informada, procurando una información adecuada y no tendenciosa, distorsionada, o simplemente falsa.
Dicho de otro modo, procurar que ninguna madre decida dejar de amamantar o introducir un alimento artificial en reemplazo de su propia leche como resultado de la publicidad, sea ésta explícita o velada.
LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) vienen insistiendo desde hace muchos años en la importancia de mantener la práctica de la lactancia natural - y de hacerla renacer donde tiende a desaparecer - como medio de mejorar la salud y la nutrición de lactantes y niños de corta edad.
Los esfuerzos para promover el amamantamiento y para superar los problemas que pueden contribuir a obstaculizarlo forman parte de los programas generales de nutrición y salud de la madre y el niño de ambas organizaciones y son un elemento clave de la atención primaria de salud como medio de lograr los estándares de salud óptimos en todas las regiones del mundo.
Los debates versaron sobre cinco temas principales: fomento y apoyo de la lactancia natural; promoción y apoyo de prácticas apropiadas y oportunas de alimentación complementaria (destete) con la utilización de recursos alimentarios locales; fortalecimiento de la educación, las enseñanzas y la información sobre la alimentación del lactante y del niño pequeño; mejoramiento del estado de salud y de la condición social de la mujer, en relación con la salud y la alimentación del lactante y del niño pequeño, y comercialización y distribución adecuadas de los sucedáneos de la leche materna.
La 33ª Asamblea Mundial de la Salud, en mayo de 1980, hizo suyas en su totalidad la declaración y las recomendaciones aprobadas por consenso en la reunión conjunta OMS/UNICEF e hizo particular mención de la recomendación según la cual «debe establecerse un código internacional de comercialización de las preparaciones para lactantes y de otros productos utilizados como sucedáneos de la leche materna», pidiendo al Director General que elaborara un código de ese tipo «en estrecha consulta con los Estados Miembros y con todas las demás partes interesadas».
Con objeto de preparar un código internacional de comercialización de
sucedáneos de la leche materna, de conformidad con la petición formulada por
la Asamblea de la Salud, se celebraron numerosas y prolongadas consultas con
todas las partes interesadas.
Se pidió a los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud, así
como a los grupos y a los individuos que habían estado representados en la
reunión de octubre de 1979, que formularan observaciones sobre los sucesivos
proyectos de código, y en febrero y marzo y de nuevo en agosto y septiembre
de 1980 se celebraron nuevas reuniones.
La OMS y el UNICEF se pusieron a la disposición de todos los grupos en un
esfuerzo para favorecer un diálogo continuo tanto sobre la forma como sobre
el fondo del proyecto de código, y para mantener como contenido mínimo
básico los puntos que habían sido objeto de un acuerdo por consenso en la
reunión de octubre de 1979.
En enero de 1981, el Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la
Salud, en su 67ª reunión, examinó el cuarto proyecto de código, lo suscribió
y por unanimidad recomendó a la 34ª Asamblea Mundial de la Salud el texto de
una resolución en virtud de la cual el código sería adoptado en forma de
recomendación y no de reglamentos.
En mayo de 1981, la Asamblea Mundial de la Salud debatió la cuestión después
de que le fuera presentada por el representante del Consejo Ejecutivo. El 21
de mayo la Asamblea adoptó el código, en la forma propuesta, por 118 votos a
favor, 1 en contra y 3 abstenciones (la República Argentina entre ellos).
Actualmente todos los Estados Miembros de Naciones Unidas aceptan el Código
Internacional.
El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de OMS/UNICEF tiene por objeto racionalizar el uso de sucedáneos de la leche materna, volcando el principal esfuerzo en la promoción de la lactancia natural, con el convencimiento de estar asegurando un futuro mejor para nuestros niños