El parto en el agua no es un método. Para no equivocarse, es mejor hablar del “agua en el parto”. El nacimiento es un proceso involuntario y no se puede ayudar a un acto involuntario, pero se puede interferir o favorecerlo. El agua en el parto es un elemento sencillo y eficaz que favorece que la mujer recupere su instinto biológico y que su sistema neuro-hormonal trabaje para facilitar el parto, con menos dolor, menos analgésicos y menos intervenciones médicas.
El agua caliente relaja los músculos, induce la producción de ondas alfa cerebrales, que indican relajación, y disminuye la producción de adrenalina.
Muchas mujeres no son capaces de liberar sus instintos en el entorno tecnológico de las clínicas y hospitales, y el agua puede ayudarlas a conseguirlo. Se tiene intimidad con el aislamiento sensorial que produce el baño de agua caliente, estando a oscuras, en silencio, sin sentirse observada. En estas circunstancias el efecto puede ser espectacular en la primera hora. La mujer debe meterse en el agua con el parto ya mediado. Entonces el baño la hace experimentar una profunda regresión que la aísla del mundo, con movimientos desinhibidos y un cierto descontrol en la respiración.
(Extraído de la web de la Maternidad Acuario).

Shamandala