El parto en casa
Ruth (25 años) formará, uno de estos días, parte de la estadística. Su primer hijo -Pablo- está por llegar. "A mitad de mayo". Siempre ha tenido instinto maternal y por eso quiere parir por intuición, como su cuerpo le pida. "Tener un hijo es algo tan mío que sólo quiero que esté mi marido. Sin manos ajenas que nos toquen, sin epidurales, sin extraños para quienes mi hijo y yo seamos unos de tantos".
"¿Irresponsable? Para algunas personas de mi entorno sí lo soy. Pero estoy, estamos, seguros de lo que vamos a hacer".
Ruth Sánchez y su marido, Chema -también- Sánchez, han optado por el llamado parto natural, aunque hubieran preferido tener a Pablo en su casa, pero un cierto miedo a que la cosa se complique les llevará en unos días de Madrid a Alicante, a la Clínica Acuario.
"Ella siempre decía que quería parir de forma natural. A mí la idea no me gustaba. Tuvimos que sufrir una mala experiencia en un hospital para convencerme".
En España hay al año unos 370.000 partos, y eso que tenemos una de las tasas de natalidad más bajas de Europa: 1,15 hijos por mujer, según la oficina de Estadística de la UE. Sólo unas pocas, 250, dan a luz en casa y en centros especializados en partos naturales.
Y la experiencia llegó en forma de aborto. "Me sentí agredida, manos y más manos
invadían lo más intimo de mí. No tenían en cuenta mi vergüenza ni el dolor
psíquico que me estaban causando". Ruth no se sentía una mujer, sino una muñeca
de guiñol con manos ajenas por dentro.
Esto hizo que ella se afianzara en la decisión de parir como su abuela y a él le convenció un quirófano -por si las moscas-, un médico y una comadrona junto a la habitación donde la pareja debería parir. Ahora sólo queda que Pablo llegue como Consuelo, su comadrona, les ha explicado para celebrar su primer día de madre.
Para Alicia López-Izquierdo éste será su segundo Día. Juan y Jonás tienen poco más de un año y fueron paridos normalmente, sin oscurantismo ni miedos. "La mujer sola pare bien. En casa el parto es más tuyo".
Alicia temía las complicaciones, no el dolor. "Cómo no va a dolerte si estás trayendo al mundo a tu hijo. Yo pensaba que iba fatal, porque a mis 35 años era primeriza, pero ¡es que estaba pariendo!".
No tenía ni idea de qué era esto. "El ginecólogo me aconsejó cesárea porque uno de los gemelos venía de nalgas. Entonces un amigo me facilitó la posibilidad de irme a Alicante para dar a luz sin injerencias. Era absurdo hacer 500 km para tener un parto natural. Me parecía de hippie trasnochado. Pero cuando llegó el día -un viernes a las 9 de la mañana- que mi ginecólogo había programado para que pariese, y yo no estaba de parto, aquello dejó de ser natural. Aunque pareciera la mayor locura, me fui a Alicante, porque para mí era lo más sensato. Mis hijos nacieron en una silla paridera. Vi nacer a mi segundo hijo con el primero en brazos. Sin episiotomías, y mis hijos, conmigo".
"Los accidentes nunca avisan, el 10% de los partos se complica", explica el presidente de la Asociación de Ginecología y Obstetricia
Este parto varió sus prioridades. "Por primera vez tengo la sensación de que
estoy donde debo estar; lo único que me pide el cuerpo es estar con Juan y
Jonás. Quizás si hubieran nacido de otra forma no sería así".
¿QUIÉN ES CONSUELO?
Alicia se sentía Juana de Arco, pero más tranquila. "Consuelo me informó y me
enseño que el parto no era el fin del mundo, sino el principio de otro, el de
mis hijos".
Y de nuevo surge Consuelo -Ruiz Vélez Frías- como un cordón umbilical de estos partos naturales. Consuelo (84 años) fue madre, periodista y pionera -en los años 50- del parto sin dolor en España.
"Nacer es una de esas funciones que el organismo hace por sí sólo, pero hoy por comodidad lo que mandan son los partos a la carta. Las mujeres temen el dolor, pero puede evitarse con la preparación adecuada y si usan su inteligencia para realizar esta función fisiológica para la que siempre ha estado capacitado el cuerpo femenino. Igual que en la respiración es el cerebro quien las controla".
Consuelo sigue: "Si ocurre algo que perjudique al organismo, una enfermedad o una agresión, el cerebro crea una sensación conocida: el dolor. Entonces envía respuestas adecuadas a la información que tiene. Cuando la matriz se pone en marcha, el cerebro ordena impedir el parto, y se produce un tira y afloja. Lo mejor es saber qué es y cómo puede colaborar la mujer. No hay que ofrecer resistencia, sino dejar que la matriz trabaje sin ayuda como hacemos con el corazón, el riñón..."
No tiene un largo historial de nacimientos. "Yo no he traído al mundo a muchos niños, y venga niños. Fue la posguerra y mi hija quienes me metieron en esto. Era el año 45, y a mi niña le diagnosticaron tuberculosis. Me dieron unas inyecciones, y mi hermana, que fue enfermera, me enseñó a ponerlas sin hacer daño. Los vecinos empezaron a venir para que les pinchara". Ésta fue la primera vez que burló al dolor.
"Se descubrió la penicilina, y como había que ponerla cada tres horas, los practicantes cobraban lo que querían, pero yo las ponía gratis. La mujer de uno de ellos, al enterarse, me amenazó con denunciarme. Le dije que en tres meses iba a ser practicante; ella me desafió. Lo logré e hice prácticas en una maternidad de Madrid. Yo no había visto más parto que el mío y el de mi gata. Cuando estuve en el primero me horroricé. ¿Cómo podían parir las mujeres peor que las gatas? Mujer y matrona estaban histéricas. Le dije que sufría mucho, que la tratara de otra forma. Y como antes hizo la mujer del practicante, me retó. Hazte matrona -me dijo-, a ver si lo haces mejor. Y eso hice, para que las mujeres no parieran con tanto dolor".
Ahora, muchos años después, Consuelo -autora de El parto sin dolor. Editorial Enciclopédica 1955, y Cartilla para aprender a dar a luz. Talasa Ediciones 1998- imparte clases, "a unas pocas mujeres, porque estoy jubilada", para parir sin dolor.
Para el presidente de la Asociación de Ginecología y Obstetricia Luis Cabero, el parto natural "es un parto forestal".
Continúa: "¿Qué complicaciones para la madre y el bebé tiene dar a luz en casa? Pues que los accidentes no avisan, si hasta en las pacientes de bajo riesgo pueden darse complicaciones. Así que la única viabilidad que tiene este tipo de parto es que pusiéramos en cada casa un centro asistencial, algo que la sociedad española no se puede permitir. Claro que el 90% de los partos va bien, pero yo me fijo en ese 10% que se tuerce, y lo que está claro es que esa prevalencia de patologías se va a cumplir. Y lo digo desde la presidencia. Hemos logrado que España tenga una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo, y eso lo hemos conseguido luchando para que la monitorización fuera habitual y con un gran esfuerzo de los médicos y de toda la sociedad".
De los 370.000 partos al año que hay en España, la mayoría (más de 200.000) ocurren en hospitales públicos, casi el resto en centros privados, y lo que queda entre la mayoría y casi el resto (250), en casas y clínicas que facilitan el parto natural. Pepa Calderón, Belén Igual, Alicia Leralta y Angeles Pérez son madres naturales y matronas que atienden partos a domicilio. Forman Génesis, grupo integrado en la asociación Nacer en Casa, y llevan 14 años, algunas menos, atendiendo en casas, y su tarifa es de 140.000 pesetas.
"La pareja se responsabilizan de lo que pueda pasar e indican que somos colaboradoras a través de un contrato", dice Pepa. La asistencia de estas matronas comienza con clases de preparación al parto y un seguimiento del embarazo paralelo al de sus ginecólogos. "Analizamos los pormenores de dar a luz en casa, cómo prevenir patologías que puedan hacer que el parto no sea normal... Hasta la 39 semana de gestación las consultas son mensuales y luego, semanales. Tratamos el aspecto físico, el psicológico y el social, ya que no es una decisión bien vista por la sociedad", explica Alicia.
No atienden partos gemelares, de nalgas, prematuros o postmaduros. "Durante el parto intervenimos lo menos posible, respetamos al máximo el proceso fisiológico. El día que se ponen de parto nos avisan, previamente en las clases les hemos dado la información para que los padres sean bastante autónomos: les enseñamos a oír el corazón del bebé, a hacerse tactos vaginales para controlar la dilatación... Es la pareja quien decide cuándo acudimos. Llevamos medicación para una complicación posparto; nunca actuamos antes de que nazca el bebé, salvo que se produzca una hemorragia y entonces intervenimos mientras llega una ambulancia".
Tras este tipo de experiencia, muchos repiten. "Hemos atendido a una mujer en cinco de sus seis partos, aunque nuestra media anual es de 25. Parece una cifra anecdótica, pero la Seguridad Social debería hacerse cargo de los gastos de esta forma de parir".
Natalen Suanzes -psicóloga de 33 años, lleva dos investigando el parto- está empeñada en saber por qué sigue doliendo nacer. "Los médicos no se han preocupado de saber por qué duele, sino de paliar sus síntomas. La medicina sigue en manos de los hombres y éstos nunca han parido".
Natalen se pregunta si es posible parir sin dolor. "Depende de hacia donde vayamos, si tendemos a la reproducción artificial vamos a dejar de dar a luz nosotras y van a hacerlo ellos. Lo que está claro es que las mujeres hemos perdido el instinto. Somo las únicas hembras mamíferas que permiten que le quiten a su cría al nacer".
(Copiado
de la Revista El Mundo)
