reflejo de eyección materno-fetal
Traducido y extractado del original de Colegio de matronas de california

Existe una diferencia biológica cuantificable
entre un parto espontáneo no perturbado y un nacimiento “al uso”. Si un@
tiene la suerte de estar presente en un buen número de partos no “perturbados”,
puede observar cómo actúan lo que nosotras llamamos “genes diseñados para
la espontaneidad”, dando lugar a un proceso natural sumamente avanzado
que combina una serie de recursos físicos y psicológicos para lograr que
el parto humano sea mecánicamente exitoso, físicamente tolerable para
la mujer que da a luz y seguro para el niño que va a nacer. Este proceso
se acompaña de un brusco incremento de la hormona específica del nacimiento
(la oxitocina endógena) que estimula la actividad uterina; y de beta endorfinas,
que proporcionan un alivio natural y no adictivo al dolor. Las hormonas
maternas también desencadenan una producción de adrenalina en el feto,
que lo prepara para respirar independientemente y regular su temperatura
corporal tras el nacimiento.
El conocimiento del innato potencial de la fisiología del parto normal
es fundamental en cualquier modelo de cuidados en matronería. La comprensión
del mismo es el primer paso para desmitificar la labor de las matronas
y situarla en un contexto en el que pueda resultar realmente útil. También
saca a la luz los problemas que suelen presentarse cuando se trata de
proporcionar una atención al parto basada en la medicalización hospitalaria
a una serie de mujeres sanas que, en caso de no ser perturbadas, podrían
tener partos agraciados con un auténtico mecanismo “salva-partos”: el
reflejo de eyección materno-fetal.
Fue el ginecólogo francés Michel Odent el que dio nombre a este fenómeno:
Reflejo de Eyección Fetal. Las matronas añadimos el término “materno”
para resaltar que el feto no se “eyecta”, independientemente, del cuerpo
de su madre, sino que es la madre la que permite el paso de esa “energía”
espontánea a través suyo con el propósito de liberar a su bebé, sano y
salvo, de su temporal hogar uterino.
El doctor Odent trató de identificar el mecanismo biológico responsable
de los partos rápidos, aparentemente fáciles y/o precipitados. Esto explicaría
por qué, después de un trabajo de parto relativamente corto, una mujer
puede dar a luz a su bebé, con sólo unos cuantos pujos y sin ningún trauma
perineal significativo. Este reflejo de nacimiento espontáneo es el proceso
fisiológico (une biología y psicología) que hace de un parto un acontecimiento
mecánicamente exitosos, físicamente tolerable par ala madre y sano para
el bebé.
La idea del Reflejo de Eyección Materno Fetal implica un mecanismo fisiológico
innato similar a un estornudo a cámara lenta, como si se desencadenase
una forma inversa de peristalsis. El cérvix parece dilatarse con más facilidad
y rapidez de la esperada (por ejemplo, en una primípara, desde los cinco
a los diez centímetros en 43 minutos) y la naturaleza reflexiva de este
mecanismo supera eficazmente la resistencia del tejido blando. La ventaja
de este momento es la eficacia de los músculos abdominales para empujar
al bebé hacia abajo y hacia afuera sin ser estorbados o contrarrestados
por la resistencia muscular o del tejido blando. Las estructuras corporales
que se encargan de “sostener” al bebé (cérvix y suelo pélvico) de pronto
se relajan y se abren, el feto hace una “caída libre” a través del canal
del parto y el suelo pélvico le abre paso en un abrir y cerrar de ojos.
[…] DeLee y Williams, en su tratado de Obstetricia de 1924, ya se lamentaban
de que los partos solían presentarse de dos maneras: o muy rápidos o muy
lentos. En los partos lentos, las mujeres tardaban en completar la dilatación
(a partir de los tres centímetros) entre 15 y 20 horas. Después estaban
las multíparas que, sin haber comenzado el trabajo de parto, sufrían una
ruptura espontánea de membranas y el bebé simplemente se deslizaba por
el canal de parto en el lugar más inapropiado antes de que al médico le
diera tiempo a ponerse los guantes o ni siquiera a llegar. Este elemento
de impredecibilidad dirigió los esfuerzos médicos a controlar la “desordenada”
naturaleza materna. Así pues, en el caso de las multíparas, parecía lógico
inducir el parto para que no dieran a luz en la consulta o en el aparcamiento.
Un componente fundamental del Reflejo de Eyección Materno-Fetal normal,
parece ser el psicológico, especialmente el confort psicológico de la
madre. Michel Odent lo describió como la necesidad de crear las condiciones
psicológicas para que la madre “se sienta segura pero no observada al
mismo tiempo”. Según Michel Odent, la primera responsabilidad del profesional
de la salud que atiende un parto es la de no perturbar el proceso natural
del mismo, Para muchas mujeres, su necesidad de intimidad resulta tan
importante como su necesidad de estar en el lugar “correcto” de y contar
con la presencia de familiares importantes para ellas, así como con la
presencia de un médico o una matrona, antes de “permitir”, al menos en
un nivel subconsciente, que dé comienzo la fase dinámica del parto. Para
aquellas que prefieren la atención hospitalaria, deben de llegar al hospital
antes de que el Reflejo de Eyección tenga lugar. No parece necesaria la
presencia de un medico, sino la mera admisión en el hospital.
Este fenómeno es una constante “excepción” a las reglas del parto expresadas
por la Curva de Friedman, que representa gráficamente el parto como un
proceso lineal, inexorablemente lento e innatamente doloroso. Más importante
aún, este concepto lineal contempla el parto y el nacimiento como procesos
dependientes únicamente del esfuerzo (cada vez más duro) de la madre y
de su capacidad para tolerar el dolor, más que de su habilidad para usar
sus recursos internos como elementos facilitadores de su parto. Lo que
nuestra sociedad occidental considera un parto “normal” se presenta, así,
como un acontecimiento que supone un increíble esfuerzo y en el que la
madre trabaja en un proceso lento y de dificultad creciente. Esta idea
podría compararse con escalar la cara de una montaña clavando engranajes
en hendiduras de la roca, trepando dolorosamente hacia arriba una y otra
vez, y luchando por cada metro que se recorre. El Reflejo de Eyección
Materno-Fetal es exactamente lo contrario a esta expectativa. Aunque es
imposible predecir quién experimentará este evento biológico “salva-partos”,
muchos profesionales de la salud han observado que una madre tranquila
y confiada es más proclive a experimentarlo que una temerosa, ansiosa,
insegura de sí misma o con miedo al parto. Dado que ningún profesional
de la salud puede programar a las madres para que experimenten este reflejo
tan beneficioso, el conocimiento de la naturaleza psico-social/sexual
del nacimiento parece ser de gran ayuda a la hora de facilitar su aparición.
En un entorno libre de los miedos exagerados al parto, el Reflejo de Eyección
Materno Fetal aparece para dar un toque de “gracia” que solo puede lograrse
en términos médicos con el uso de la anestesia epidural. A menudo (aunque
no siempre) el Reflejo de Eyección Materno Fetal se ve facilitado en la
atención domiciliaria al parto, cuando la madre se mete en una bañera/piscina
de agua caliente después de haber alcanzado los 5 centímetros de dilatación,
y permanece sola o con su pareja, con las menores interrupciones posibles
por parte del profesional que atiende el parto (auscultación de la frecuencia
cardíaca fetal cada 30 minutos y un mínimo de tactos vaginales). El doctor
Michel Odent señala que es esencial permitir que la madre se sienta segura
pero no observada al mismo tiempo. Desgraciadamente, este reflejo espontáneo
de parto se ve perturbado con gran facilidad y frecuentemente (aunque
no siempre) eliminado por la medicalización durante el trabajo de parto.
El Reflejo de Eyección Materno Fetal representa en el parto lo que los
sexólogos Master y Johnson denominaron “meseta orgásmica”, es decir, un
estado durante el cual una serie mecanismos internos ponen en marcha una
cadena de discretos pero perfectamente orquestados eventos fisiológicos
que funcionan como una cadena de piezas de dominó, en la que el movimiento
de una pone en marcha el de la siguiente, siempre y cuando las condiciones
sean adecuadas. Leyendo este punto queda claro que esta cadena de acontecimientos
se pone en marcha independientemente de los deseos personales de las mujeres
bendecidas por este reflejo. En el caso del parto, esto significa que,
aunque las contracciones uterinas parezcan dolorosas o la madre esté nerviosa,
el trabajo de parto avanzará rápidamente y culminará en breve con un nacimiento
vaginal sin anestesia y, generalmente, sin un daño perineal significativo,
probablemente incluso antes de que el médico o la comadrona tengan siquiera
tiempo de llegar.
Una de las teorías explicativas del Reflejo de Eyección Materno Fetal
apela a la labor del cerebro primitivo como facilitador de los procesos
espontáneos que tienen lugar durante el trabajo de parto y el nacimiento.
Esta teoría identifica como negativa la influencia del neocórtex y de
una serie de interrupciones institucionalmente establecidas como las luces
intensas, los ruidos fuertes, el ir y venir de decenas de personas extrañas
para la madre que da a luz, las posiciones anti-gravitacionales y las
frecuentes interrupciones causadas por la aplicación de procedimientos
invasivos como exámenes vaginales, vías, auscultación electrónica constante
de la frecuencia cardíaca fetal, etc. La naturaleza de los “cuidados intensivos”
que tienen lugar durante el período intraparto en los hospitales significa,
para muchas mujeres, exactamente lo contrario a sentirse “seguras pero
no observadas” (todos estos cuidados médicos, así como la constante aplicación
de la tecnología, señalan constantemente la presencia de problemas potenciales).
De esta manera, las mujeres se preocupan por ellas y por sus bebés y se
sienten más bien como un insecto que es observado mediante un microscopio.
Lo que interfiere con el reconocimiento de este discreto evento fisiológico
(el Reflejo de Eyección Materno Fetal) es el hecho de que es frecuentemente
precedido por entre 4 y 48 horas de pródromos de parto o por un trabajo
de parto latente, largo e incluso doloroso. En un nacimiento hospitalario
esto supondría el uso de oxitocina y epidural para “tratar” el preámbulo
de lo que en realidad acabaría con un final inesperadamente rápido. Una
larga y poco metódica fase previa distrae y desorienta a la hora de apreciar
lo que sólo puede ser descrito como un “orden de gran magnitud” que da
como resultado una fase activa del parto mucho más rápida de lo “normal”.
Dado que este rápido progreso aparece en muchas ocasiones tras una fase
latente larga y psicológicamente difícil, no es percibido ni por la madre
ni por la comadrona (y, ciertamente, tampoco por el médico) como un “nacimiento
rápido”.
Como una forma de trabajo previo, este largo proceso latente (“ante-parto”)
parece establecer las condiciones biológicas y sociales para que todos
los “elementos de éxito” se hallen presentes. El trabajo de parto latent
hace que todo el mundo esté reunido, preocupado y en marcha para atender
ñas necesidades biológicas y emocionales de la madre y el bebé. La unión
de biología y psicología y su relación con la sociología ( la gente adecuada
presente) es necesaria para las funciones fisiológicas.
Esto representa un acontecimiento de “sistemas” (en el que diferentes
órganos y sistemas emotivos se hallan presentes) que difiere de la típica
concepción médica que focaliza el parto en un único órgano físico (el
útero) y/o en una función simple que nada tiene que ver con lo mental
como sería (según esta concepción), la progresiva dilatación del cérvix.
Puesto que éste es habitualmente el foco de atención de la medicina obstétrica
actual, proporciona un fundamento bastante pobre a esta función fisiológica.
Cuando este reflejo espontáneo de nacimiento está presente, el período
de latencia es tarde o temprano abruptamente reemplazado al acelerar la
pauta del parto. Si este reflejo está presente, una primípara pasará de
los 5 a los 10 centímetros en menos de cuatro horas, y una multípara progresará
de los 4 centímetros (y si no hay examen vaginal previo, desde que ella
reporta haber comenzado a notar síntomas de pródromos de parto) hasta
el parto en menos de tres horas. Desgraciadamente para la mayoría de las
mujeres, el fruto de un trabajo de parto no perturbado raramente puede
verse en los hospitales modernos.
El Reflejo de Eyección Materno Fetal ofrece una esperanza a las mujeres
embarazadas que desean alcanzar su objetivo de tener un trabajo de parto
y un parto fisiológicos. El conocimiento de su potencial para ser bendecidas
con este reflejo nos proporciona un antídoto contra el miedo patológico
al parto dominante en el último siglo.