Al cuidar de mi como madre
en una sociedad obsesionada por la mejor crianza de los hijos,
voy descubriendo la necesidad de engranar
lo que es mejor para mis hijos
con lo que es necesario para ser una madre bien equilibrada;
voy comprendiendo que ese dar incesante
se traduce en una entrega total,
y cuando una se entrega del todo a sí misma,
no es una madre sana, ni es un yo sano.

Así pues, estoy aprendiendo a ser primero mujer y luego madre;
estoy aprendiendo a experimentar mis emociones,
sin quitar a mis hijos la necesidad de sentir también las suyas;
estoy aprendiendo que un hijo sano
va a tener sus propias emociones y características,
que son solo suyas y muy diferentes a las mías;
estoy comprendiendo la importancia
de la comunicación sincera de los sentimientos,
porque la simulación no engaña a los hijos;
ellos conocen a su madre mejor de lo que ella se conoce a si misma.

Estoy aprendiendo que nadie supera su pasado si no lo confronta;
que si no lo hace, sus hijos van a asimilar exactamente
aquello que ella está tratando de superar;
estoy comprendiendo que las palabras de sabiduría
caen en oídos sordos si mis actos las contradicen;
los hijos tienden más a imitar que a escuchar.

Estoy aprendiendo que en la vida ha de haber
tanta tristeza y dolor como felicidad y placer,
y que permitirnos sentir todo lo que nos ofrece la vida
es una indicación de plenitud y realización;
y estoy aprendiendo que la realización
no se consigue entregándose totalmente
sino dándose a una misma y dando a los demás.

Estoy aprendiendo que la mejor manera de enseñar a mis hijos
a vivir una vida plena no es sacrificando mi vida,
si no viviendo yo una vida plena;
quiero enseñar a mis hijos que tengo mucho que aprender,
porque estoy aprendiendo que soltarlos
es la mejor manera de no perderlos.

Meditación sobre “la buena maternidad” de Nancy McBrine Sheenan

 

De profesión: Mamá

Un día fui a sacar el registro de conducir y la oficial que tomaba los datos, me preguntó cuál era mi ocupación. No supe como etiquetar mi trabajo de "madre" ni qué responder. Al percatarse de esto la oficial que tomaba los datos me dijo -"A lo que me refiero es a si trabaja usted o es simplemente una..."-Claro que tengo un trabajo, le contesté. -"Soy una mamá". A lo que la oficial respondió: -"No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa." Fue la respuesta enfática de la oficial.Había olvidado por completo esta historia hasta que un día me pasó exactamente lo mismo, solo que esta vez, en la oficina estatal.La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura y tenia un título muy despampanante que decía "Interrogadora Oficial"."¿Cual es su ocupación?", me preguntó ella. ¿Qué me hizo contestarle esto?, no lo sé, pero las palabras simplemente salieron de mi boca:-"Soy Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas."La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedo congelado en el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente, poniendo énfasis en las palabras más importantes.Luego, observe asombrada como mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el formulario.Quisiera preguntarle", dijo la funcionaria, con un aire de interés,-"¿Qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?".Con una voz muy calmada y pausada me escuché contestarle:-"Tengo un programa continuo de investigación (¿qué madre no lo tiene?) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera). Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todos mis hijos).Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre esta en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad son más, como 24).Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo, las remuneraciones, más que económicas, están ligadas al área de la satisfacción personal.Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria, mientras completaba el formulario.Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta.Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas al laboratorio, de 13, 7 y 3 años de edad.Arriba podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental, en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización.¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia! Había entrado en los registros oficiales como una persona tan distinguida e indispensable para la humanidad como creo que somos las madres.La maternidad... ¡qué carrera más gloriosa, especialmente, cuando tiene un título en la puerta, que todas deberíamos tener!


Mujer

(Teresa de Calcuta)

Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años... Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier telaraña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés viva, siéntete viva. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas... Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el acero que hay en ti. Haz que, en vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. ¡Pero nunca te detengas!