la tecnología en el nacimiento: lo principal es no hacer daño (2ª parte)
(Mardsen Wagner)
¿Por qué se usa tanta tecnología de manera innecesaria?
Para comprender por qué se usa tanta tecnología innecesaria durante el embarazo y el parto es necesario entender cómo comienza a ser usada la tecnología. Lo primero que debemos preguntarnos es: ¿el uso de nueva tecnología se ve precedido por una evaluación científica cuidadosa y seguida por una aprobación oficial para su uso junto con los requerimientos para la educación de los profesionales respecto a su utilización? Desgraciadamente, la realidad es muy distinta. Un ejemplo de una reciente tecnología que se ha desarrollado rápidamente en los Estados Unidos ilustra esta realidad.
Hace años, un medicamento con el nombre genérico de misoprostol (llamado Cytotec por la compañía que lo manufactura) fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) como un medicamento para tratar ciertos trastornos del estómago. Se sabe que uno de los efectos secundarios del mismo es la aparición de contracciones uterinas fuertes, y por esto se recomienda no consumir durante el embarazo. Los obstetras, por tanto, descubrieron que el Cytotec, administrado oral o vaginalmente, puede inducir o acelerar el parto.
Así pues, sin ninguna investigación previa sobre el uso del Cytotec en la inducción del parto, los obstetras comenzaron a utilizarlo en las parturientas. Los médicos comenzaron a difundir en la web sus experiencias en la utilización de esta droga para la inducción del parto. Un médico escribió: “Debo decir que he oído grandes cosas sobre el Cytotec, pero hay que ser cuidadosos […]” Han aparecido en revistas de obstetricia unos cuantos estudios acerca del uso de este medicamento, aunque todos ellos son demasiado pequeños para proporcionar suficiente evidencia científica. Estos estudios, no obstante, muestran una serie de riesgos, entre ellos la tendencia a la aparición de taquicardia en el feto, así como otros signos de sufrimiento fetal, y una mayor probabilidad de ruptura de útero en la mujer. Una revisión de la literatura científica realizada por una entidad de gran prestigio científico considera que, debido a la falta de una evaluación científica suficiente sobre el uso de este medicamento y de sus efectos secundarios, el uso del Cytotec para la inducción del parto “no puede ser recomendado de forma rutinaria”.
El hecho de que el Cytotec no haya sido aprobado por la FDA para la inducción del parto, que no haya sido tampoco aprobado para este uso por la empresa que lo manufactura (que todavía recalca en el prospecto que no debe ser tomado durante el embarazo), que no haya sido aprobado por el Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia ni por organizaciones de comadronas, y de que tampoco haya sido aprobado por la comunidad científica, no ha tenido ningún efecto en el aparente entusiasmo con que los ginecólogos continúan usándolo. Y no hay manera de impedir que los ginecólogos sigan usando el Cytotec para este propósito, porque aunque la FDA debe aprobar un medicamento antes de que sea comercializado, una vez que se encuentra en el mercado para un propósito determinado, cualquier doctor puede usarlo para cualquier propósito en cualquier paciente.
Después de que un ginecólogo en Dakota del Sur me dijo orgullosamente que había sido el primer medico en su comunidad en usar Cytotec para la inducción del parto y en recomendar a otros compañeros su uso, se justificaba de este modo: “Tenemos que esperar a que los burócratas de la FDA en Washington aprueben los medicamentos, así que debemos probarlos nosotros mismos si queremos avanzar.” Admitió que no les decía a las mujeres a las que les administraba Cytotec que ese medicamento no había sido aprobado por la FDA para ese uso, ni pedía su consentimiento informado. Según las estadísticas del Departamento de Salud del Estado de Oregón, el Cytotec es el medio más habitual de inducir el parto en ese estado, y se usa en cientos de mujeres durante el parto.
El uso del Cytotec durante el parto se ha extendido como la pólvora por una única razón, tal y como me han dicho muchos médicos: porque su uso permite retomar la “obstetricia de día”, es decir, que las mujeres que ingresan en el hospital a primera hora de la mañana y a las que se les induce el parto con Cytotec, probablemente darán a luz a última hora de la tarde, y el médico podrá estar en su casa para la cena. ¿Cuántas mujeres habrán de sufrir una ruptura de útero antes de que un juez prohíba esta práctica? Personalmente, conozco bastantes casos en los que el Cytotec se ha utilizado sin el consentimiento informado de la mujer y se han producido rupturas uterinas, laceración cervical y otras complicaciones serias.
El uso incontrolado del Cytotec para la inducción del parto es un ejemplo típico de la proliferación de ciertas tecnologías durante el embarazo y el parto. Las ecografías y la monitorización electrónica fetal son otros ejemplos de la introducción y proliferación incontrolada de tecnologías cuya utilidad no ha sido probada. Hay una enorme distancia entre los que sabemos que son las mejores prácticas médicas en el ámbito de la maternidad tal y como ha demostrado la evidencia científica y lo que de hecho se practica. […]
Muchas de las motivaciones que se ocultan tras el uso de ciertas tecnologías por parte de la comunidad médica no son médicas. Muchos ejemplos, todos ellos respaldados por la suficiente evidencia científica, pueden respaldar esta afirmación. El estudio de los certificados de nacimiento muestra que los partos son más frecuentes de lunes a viernes entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde. La única explicación para este hecho es que los médicos utilizan la inducción del parto por conveniencia propia. Otro dato más impactante es que las cesáreas de emergencia suelen tener lugar entre semana y durante el día. La decisión de declarar que en el parto se produce una situación de emergencia está influenciada por la conveniencia del personal.
Otro factor no medico que motiva el uso de ciertas tecnologías es el dinero. Los datos de numerosos estados de los Estados Unidos muestran que la cesárea es menos común en las mujeres de Medicaid y más común en las pacientes de hospitales privados. Uno podría asumir lo contrario, que las mujeres pobres con problemas de salud necesitan más intervenciones. Pero los médicos y los hospitales obtienen más beneficios si los pacientes o su compañía de seguros pueden costear las intervenciones. Los intereses comerciales también juegan un papel muy importante: las empresas farmacéuticas tienen una gran variedad de formas de influenciar a los médicos […]
El miedo de los médicos a las denuncias es otra motivación no médica para el uso de la tecnología […] Los dos ejemplos principales a este respecto son la monitorización fetal electrónica y la realización de cesárea sin justificación médica. Un principio fundamental de la práctica médica es que cualquier cosa que un médico haga ha de ser en beneficio de sus pacientes, no en beneficio propio. Cortar el cuerpo de una mujer con un escalpelo para realizarle una cesárea por miedo a una demanda no es una buena práctica médica.
[…] Aunque cada estado tiene regulaciones particulares que determinan que las causas de la mortalidad materna han de ser registradas nadie, ni tú, ni yo, ni los científicos que quieren estudiar por qué mueren estas mujeres, tienen acceso a dicha información. Se sabe que al menos la mitad de estas muertes no son explicadas, que las mujeres de raza negra tienen cuatro veces más probabilidad de morir durante el parto o que es más probable morir en el hospital que en casa y que muchas de estas mujeres, si no todas, no habrían muerto de recibir la atención médica adecuada. Pero el miedo de los médicos a las denuncias construye paredes de piedra.
[…] Vemos que hay numerosas razones para el uso innecesario de la tecnología durante el embarazo y el parto, y que la mayoría de las razones se relacionan con los médicos. Como medico que ha ejercido durante muchos años, tengo una dilatada experiencia en la profesión y puede ofrecer un importante punto de vista para comprender a los médicos. Los médicos no somos personas malvadas. La mayoría de nosotros trabajamos duro y hacemos las cosas lo mejor que podemos y que sabemos. Pero es necesario recordar dos hechos fundamentales referentes a la profesión médica. El primero es que los médicos se mueven dentro de un sistema que influencia enormemente sus acciones […] Casi todos los obstetras trabajan en el sistema actual que insiste en defender que son los profesionales de elección para los cuidados del embarazo y parto normales, incluso si la evidencia científica demuestra lo contrario. El segundo hecho es que los médicos son seres humanos en todos los sentidos, no dioses, y no deberían ser puestos en un pedestal. Si no llevas tu automóvil a un taller en el que el mecánico trabaja mal, tampoco te pones en manos de un ginecólogo del que sospechas malas prácticas médicas. […]
Qué puedes hacer
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Elige al professional que va a realizar el seguimiento de tu embarazo y parto. Habla con las comadronas y medicos a los que tengas acceso. Pregúntales todo lo que necesites antes de tomar una decisión. Obtén datos acerca de sus prácticas. Si se resisten a darte esos datos, busca otro profesional. Observa sus caras cuando les digas que quieres ser la protagonista de tu parto. ¿Tienen una actitud paternalista y condescendiente o te animan a aceptar tu responsabilidad en tu propio embarazo y parto? No tengas miedo de cambiar de medico-matrona si después de una serie de visitas no estás satisfecha con la atención (o falta de atención) que estás recibiendo.
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Elige el lugar adecuado para dar a luz. Algunas mujeres se sienten más seguras en casa. Recuerda que es una opción perfectamente segura para la mayoría de las mujeres. Si alguien te dice que no es una opción segura en tu caso, busca una segunda opinión. Otras mujeres prefieren acudir a un centro de nacimiento donde sean atendidas por matronas. También es una opción perfectamente segura. Mientras que otras mujeres que sienten más seguras en el hospital. También es una opción acertada si estás segura de que podrás participar en la toma de decisiones dentro del margen que se permite en los hospitales. Si el hospital tiene un servicio de matronas o permite que acudas con tu propia matrona, dice mucho en su favor. Visita los hospitales o centros de nacimiento y haz todas las preguntas que necesitas sobre sus prácticas, recordando que lo principal no es la decoración sino tu sentimiento de libertad y control.
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Elige el tipo de parto que quieras. Investiga sobre las diferentes opciones para obtener ideas. ¿Quieres pasar la primera fase del parto en casa para reducir intervenciones innecesarias y, en tal caso, cuándo y cómo aceptarías ser monitorizada una vez en el hospital? ¿Quién quieres que esté y que no esté contigo durante el parto? Decide que intervenciones aceptarás y cuáles no y deja constancia de ello en tu plan de parto. […] Decide qué método analgésico prefieres después de informarte de los pros y contras de cada uno de ellos. ¿En qué circunstancias aceptarías una inducción del parto, una episiotomía y que separaran a tu bebé de ti después del parto? Usa la evidencia científica para basar tus decisiones y no lo que médicos y hospitales realizan de manera “protocolaria” […]
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Asegúrate de que tus deseos van a ser respetados. Documenta tus deseos por escrito con un plan de parto. Dale una copia del mismo a los profesionales que van a atenderte y al centro u hospital donde vas a dar a luz, asegurándote de que se comprometen a respetarlo. Si tu plan suscita cualquier tipo de reacción negativa, estás dirigiéndote al hospital equivocado. […] Es esencial que cuentes con el apoyo de una persona durante el parto: tu pareja, tu comadrona, un familiar, un amigo, una doula. Esta persona tiene que estar capacitada para abogar por ti, especialmente cuando toda tu energía se concentra en el parto. Esta persona tiene que conocer tu plan de parto y qué se especifica exactamente en él y por qué […]
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Documenta lo que ocurre. Una videocámara es un instrumento muy poderoso. Asegúrate de filmar cualquier discusión con el personal del hospital […] Si el hospital prohíbe el uso de videocámaras considera que tal vez tenga algo que ocultar […] Nunca olvides que tienes el derecho básico a la libertad de elección y de información acerca de uno de los acontecimientos más importantes en tu vida y en la de tu familia: el nacimiento de tu bebé.
(Traducido por Shamandala)